martes, 22 de marzo de 2022
Aguas profundas, una divertidísima sucesión de cuernos irracionales
lunes, 21 de marzo de 2022
'Código emperador': mierda por un tubo
viernes, 18 de marzo de 2022
La violencia machista sale barata: seis años por matar a una mujer y tirar su cadáver a un contenedor
La noticia aparecía en los medios hace tan solo 48 horas. Un individuo había matado a una mujer, la había envuelto en una colcha y se dirigió a un contenedor a tirar su cadáver a la basura. Como no podía hacerlo solo por el peso del bulto, recurrió a un transeúnte para que le ayudara. La condena ha sido de seis años de cárcel. ¿Es justo? ¿Sale barata la violencia machista con saña? Hemos encontrado una condena igualmente de seis años para un sujeto que atacó a una mujer de ochenta años en su casa, haciéndose pasar por fontanero, la lesionó gravemente y, por fortuna, no acabó con su vida.
En la segunda parte de nuestro podcast de este 18 de marzo hablamos del bulo que alienta a irse de las gasolineras sin pagar tras repostar.
ENLACE AL PODCAST: https://go.ivoox.com/rf/83730713
miércoles, 16 de marzo de 2022
'#UltimoEstreno Ivoox', para quienes quieran soportarme con otros temas
Ivoox es una red social que tenía completamente olvidada desde hace más de un año. Al tratarse de una plataforma de audio sin presencia visual, y dado que resulta más estimulante hablar de cine viendo escenas de películas y a quienes entrevisto, Ivoox me resultaba ideal para tratar otros asuntos o grabar espacios que puedan ser similares a programas de radio.
Al final me he puesto con ello y hoy, 16 de marzo de 2022, le he cambiado la filosofía a mi espacio en Ivoox. Cubiertas las expectativas del resto de mis redes sociales en cuanto al cine, con miles de seguidores en #UltimoEstreno en Youtube y siempre creciendo y en Facebook, Twitter, Instagram, etc. con el Séptimo Arte como protagonista, pensé que estaría bien dedicarme en Ivoox a exponer reflexiones de otros asuntos, y lo he inaugurado con un podcast en el que hago mi declaración de intenciones y posteriormente os comento cosas sobre Vladimir Putin y su afán expansionista como tema de actualidad, para terminar con una una pincelada sobre los Oscar de 2022 y los profesionales defenestrados de la ceremonia, desde los compositores de bandas sonoras a maquilladores, que recibirán las estatuillas antes de celebrarse el acontecimiento.
'#UltimoEstreno Ivoox' quiere invitarte a reflexionar sobre lo que cuento, a que te hagas tu propia composición de lugar, a coger para tu interés lo mejor de lo que pueda yo decir y dejar a un lado lo que creas que no te interesa o no te sirva. Eso sí, si estás en desacuerdo, te invito incluso a enviarme audios para incorporarlos en los próximos programas y exponer tu propia consideración. No tendrá una periodicidad diaria, pero casi, ni tiempo estipulado, puede durar cinco minutos o dos horas. Es la ventaja de comunicar como uno quiere sin cortapisas, todo un lujo actualmente, algo tan sencillo para nosotros pero tan lejos para sociedades precisamente como la rusa en la actualidad.
Os dejo el enlace por su queréis escuchar el primer programa de la nueva etapa:
martes, 15 de marzo de 2022
Un año del reencuentro de 'argantonianos'
El poeta latino Marco Valerio Marcial decía en una de sus máximas que poder disfrutar de los recuerdos de la vida es vivir dos veces. En ocasiones, esas remembranzas permanecen dormidas en el córtex de nuestras emociones. Las más asentadas en el tiempo se forjaron con la infancia más temprana y fueron moldeadas por las primeras experiencias conjuntas. Como destellos de estrellas situadas a años luz, vienen y van según las muescas que nos deja la vida posterior, la que aun quedaba por hacer cuando los primeros libros de lectura, los poemas ingenuos y ocultos entre sus hojas, las primeras aritméticas, los uniformes planchados…
Las mañanas de invierno olían a goma de botas de agua, al café del bar Los Lunares y a flores mojadas de los parterres de las serpenteantes escaleras. Las de verano a algarabía, a los últimos bocadillos antes de acabar el curso y a bofetadas de olor a tigre del vestuario para 'hacer gimnasia' intensificadas por la canícula. Siempre imperaba el temeroso aroma a puro. Los profesores fumaban en las clases, los alumnos a escondidas y pobre del que fuera pillado incluso en la calle: los sábados, al estudio de nueve a dos. Algunos poníamos pesetas en la vía, al otro lado del patio del recreo en horario extraescolar, y comíamos vinagrillos esperando que los trenes convirtieran en latón el metal con el que también nos comprábamos caramelos drácula, los de cubalibre o chicles cheiw. Los astilleros se divisaban desde algunas clases, siempre desde el final de la calle del colegio sin salida, y los silbatos del ferrobús, el cercanías o el tren-correo parecían marcar las horas de las clases de Sociales y Naturales, de Lengua o de Música. Habría que citar decenas de recuerdos, de peculiaridades, pero eso ya se está haciendo en otro lugar. Quiero decir en ese grupo de decenas de quienes fuimos alumnos del colegio Argantonio cuando aun nos quedaba toda una vida por delante.
El 15 de marzo de 2021, hace hoy un año, y tras la etapa más feroz de la pandemia que hemos sufrido, Javier Pastrana, del que no sabía nada desde hacía casi cuatro décadas, cuando ambos apenas teníamos catorce o quince años, me invitaba a formar parte de un grupo de whatsapp con aquellos niños y niñas que ya han recorrido un buen tramo de la mitad de su vida. Cada uno y una con las heridas que deja la vida desde que iniciábamos la adolescencia hasta que ya te queda menos para jubilarte. Reencontrarte con ellos a través de las redes sociales justifica al menos que éstas sirvan para algo. Desde entonces, no ha habido día en el que en ese grupo no haya aparecido en pantalla un buen puñado de mensajes (¡el récord está en algo más de mil en 24 horas!), intercambio de impresiones, logros compartidos en las ocupaciones laborales de cada uno, chistes (malísimos para reírnos aun más) y fotos de aquellas instalaciones del colegio que pocos años antes de llegar nosotros, fundara don José Manuel García Gómez. Nuestras pintas con el uniforme, las fotos de primera comunión con el padre Aranda, el recuerdo de don Manuel Gil de Reboleño exclamando “¡niño, bobo!” si no respondías bien en clase de Sociales, el magnetismo de la señorita Amalia, don Evaristo dando inglés o esos vestuarios donde nos cambiábamos para la Educación Física, con algunos que se dejaban las zapatillas de deporte en casa y se ponían a correr en calzonas con los gorilas puestos.
Nos vemos regularmente desde hace un año para compartir recuerdos en vivo, tomarnos cervezas, hablar de lo mal que está el mundo, que es una cosa muy de los ya viejunos, plantearnos el reto de continuar incorporando nombres al grupo, cuadrar fechas para quienes viven lejos y vengan fugazmente a Cádiz, o visitar el colegio treinta y tantos años después de la mano de su actual director, Luis García Gil, e incluso y curiosamente alguna compañera del grupo que ahora es profesora en el centro. Cada vez que nos citamos es un motivo de alegría e ilusión, algo que supongo que todo el mundo experimentará cuando se hace algo similar con gente de la infancia y juventud, porque no estoy descubriendo nada nuevo. Pero hay muchos genes propios en una generación que vivimos, con uniforme azul y gris, aprendiendo en los ‘Senda’ de lectura y con los ojos abiertos como platos, la transición hacia la democracia en la enseñanza, el olor a goma quemada en los Astilleros gaditanos luchando por su pan, lo que nos enseñaban las marionetas de ‘Barrio sésamo’ y los espinosos temas que, en el trasfondo de la serie, nos mostraba cada capítulo de Verano Azul.
En fin, posiblemente toda esta parrafada sea cosa de la edad, que no perdona, y temo que personalmente vaya a peor cuanto más transcurra el tiempo. Pero yo soy más feliz desde hace un año gracias a los compis de Argantonio.