Llevaba poco más de media hora viendo Valor sentimental, la
cinta noruega ganadora del último Oscar a la mejor película internacional,
cuando me llamó especialmente la atención la música, interpretada con un
delicado oboe, que el director Joachim Trier había ubicado en unas escenas.
Trier es un cineasta al que le gusta dividir con needle drops sus películas, es
decir, ubicar canciones preexistentes con las que inicia determinadas
secuencias que a veces parecen anuncios televisivos, especialmente en la inclasificable
predecesora La peor persona del mundo. Digo inclasificable porque jamás supe
si tomarme en serio los devaneos de un personaje que parecía una Amelie
escandinava, si quedarme con el preciosismo estético o guasear sobre los gustos
fálicos bucales o las setas alucinógenas. De todas maneras, el debate estaba garantizado con la película, lo cual es ya todo un logro en una época de cine inane y herido de muerte.
Pero estamos hablando de Valor sentimental, más definida y
más película que aquella. Y de la música de oboe pasada la media hora que
inmediatamente identifiqué con un clásico de belleza inmortal. Por eso es
probable que aparezca utilizada nuevamente a los casi setenta años desde que
fuera compuesta, porque se trata del tema de amor que Alex North compuso en
1960 para Espartaco, de Stanley Kubrick.
El Love Theme de North, a quien la Academia de Hollywood
nominó una quincena de veces como mejor compositor y escribió el famoso
Unchained Melody para The Righteous Brothers aunque las nuevas generaciones
conozcan el tema por la película Ghost, es uno de los ejemplos musicales más bellos,
emotivos y elegantes de la historia del cine. Sustentado por un ostinato
rítmico-armónico en las cuerdas que hilvana la melodía, aparece en la película de
1960 al poco de su inicio, cuando Varinia cobra protagonismo en pantalla al
serle ofrecida a Espartaco para su desfogue sexual. Pero entre ambos surgirá
otra cosa que la música nos adelanta mucho antes de que el gladiador le pregunte
a la esclava por su nombre en ese instante tan enormísimo en el que la música
calla tras el interrogante, dejando en ascuas no solo a Espartaco sino también
a nosotros como público, y regresando cuando Jean Simmons pronuncia su nombre.
¡Cómo se hace música, y cine, con dos segundos de silencio!
El tema de amor de North aparece en Valor sentimental diametralmente cambiado de ritmo, con otra instrumentación sin apenas cuerdas y
con un cálido tono jazzístico. Al ser música no original, supuse que esa
adaptación no había sido escrita por la compositora polaca Hania Rani,
acreditada en el film como autora de la banda sonora, una partitura atmosférica
más centrada en apostillar ambientes que en formar parte del proceso narrativo
de la película. Buscando en los créditos finales inmediatamente después de
Hania aparece, acreditado como Score Mixer (ingeniero de mezclas) el nombre de
Greg Freeman, curtido ingeniero de sonido y productor que ya en los ochenta
trabajaba para bandas como Guns N' Roses. Supuse que el compendio de needle drops de la película había sido supervisado por Freeman, así que lo suyo era
preguntarle directamente quién había ideado versionar Espartaco y utilizarla en Valor sentimental. Le escribí por correo electrónico y tardó apenas unas
horas en contestarme. «Soy el ingeniero de grabación y mezcla, y solo trabajé
en la grabación y mezcla de las piezas originales de la banda sonora de Hania
Rani, no en ninguna otra pista. Así que, para responder a tu pregunta, no
trabajé en la versión de Love Theme». Había que seguir indagando porque
Greg tampoco sabía de dónde había salido la versión jazzística de Espartaco.

Tras unos días de investigación pude encontrarla y averiguar cosas sobre su historia. Me sorprendió que, apenas
año y medio después del estreno de la película de Kubrick, un compositor e intérprete
norteamericano llamado Yusef Lateef, figura relevante en el jazz, había
publicado un disco titulado Eastern Sounds en el que, entre sus pistas, se
encontraba una versión del Love Theme de Espartaco… que es precisamente la utilizada
por Joachim Trier para su película nada menos que 63 años después.
La cosa no queda aquí, puesto que descubro que Lateef
(fallecido en 2013 a los 93 años) había versionado en este disco más temas inmortales
de la música de cine… y aún más clásicos que el de North. Así, aparece una
curiosa variación del tema principal de La túnica sagrada que Alfred Newman compusiera
en 1953. Escuchar algo escrito para una película religiosa adaptada al jazz es
una experiencia inefable que no había tenido ocasión de experimentar anteriormente
porque ciertamente jamás se deja de aprender y de descubrir cosas. Me faltan
vidas para conocer tantas creaciones –a veces acertadas, otras experimentos poco
ortodoxos pero siempre enriquecedores- y me sorprende que la gente pierda el
tiempo crispándose o escribiendo cretinadas en redes sociales en lugar de
aprovechar las infinitas posibilidades que te da conectarte al mundo para ampliar conocimientos en cualquiera de los ámbitos que puedan interesar, privilegio que no tenían nuestras anteriores generaciones. Pero eso es otra historia.
Os dejo un vídeo en el que hablo sobre la versión jazzística
de la obra de Alex North para Espartaco y un vídeo final con la secuencia donde
se incluye e inmediatamente después la de la película original de Kubrick. No
me he resistido a comentar Valor sentimental como película, tan Bergmaniana
ella. Un filme con muchos protagonistas temáticos (los seres humanos, sus miedos
heredados y dudas, el rencor, la casa familiar…), que son trasladados al
espectador a través de una mujer reticente a aceptar a un padre cineasta que
jamás atendió a su familia como ella esperaba y que regresa con un guión debajo
del brazo para rodar su canto de cisne proponiéndole a su hija que encarne el
papel protagonista. Ella lo rechaza por despecho, como castigo a un progenitor
que, sin que ella lo sepa, ha hecho de su historia un elemento redentor de su
pasado, un hálito de esperanza en recomponer una situación perdida hace muchos
años. Y ya no cuento más porque está en Filmin y en Movistar+.
Otro día hablamos de lo que me recuerda el tema The Three
Faces Of Balal, original de Yusef Lateel incluida en el disco Eastern Sounds,
al tema principal de la película Atrápame si puedes compuesto por John Williams
en 2002. Nada de extrañar dado los inicios e influencias del compositor
norteamericano y la época en la que se desarrolla la historia.
PINCHAR ENLACE AL VÍDEO: https://youtu.be/WFzLZzYHlfI?si=BXGdImJk1UMTpQ39